Hablaremos ahora del Palacio de Valdezcarana-Heredia, declarado por Real Decreto en el año 2000 como Bien de Interés Cultural (BIC).

El impulsor del edificio fue Diego de Miranda, Marqués de Valdezcarana, entre los años 1627 y 1629. Su familia fue una de las más importantes de esa época, razón por la cual podían permitirse edificar este palacio en un lugar tan privilegiado.

Del edificio original conservamos tres fachadas: la occidental, oriental y la norte. La fachada occidental es más bien sobria, y tiene únicamente ornamentada la puerta de entrada, que tiene unas pilastras y un friso decorativo, así como un balcón que tiene el escudo de la familia Miranda con la corona del Marquesado de Valdezcarana.

La fachada oriental es bastante parecida. Tiene los escudos de armas de los Miranda y Ponce de León. La fachada norte, por su parte, es de mampostería revocada.

En el año 1768 el palacio pasó a ser propiedad de la familia Heredia. La persona que la compró fue el canónigo de la Catedral, José Froilán de Heredia, el cual llevó a cabo una reforma integral, ya que estaba en estado de ruina, al haber estado el palacio deshabitado por un tiempo.

En esta reforma se tiró la torre ubicada en el suroeste y se le agregó un edificio anexo en su parte sur, que fijó como fachada principal, con un jardín privado. Esta fachada quedó dividida en tres plantas, de las cuales destaca la intermedia, que tiene ventanas rematadas con frontones de volutas con veneras y máscaras en el centro. El balcón principal está encajado entre dos semicolumnas dóricas y tiene un friso decorado. Y en el piso superior está ubicado el escudo de los Heredia.

Ya en el siglo XIX cambió su función y pasó a ser el Casino, permaneciendo así hasta el año 1931. En la actualidad, en este edificio se ubica la Audiencia Territorial de Asturias.